IQ Lens no tiene cuenta atrás. Puedes observar la tarea y elegir una respuesta sin sentir que el siguiente segundo lo decide todo.

Elige un buen momento

Busca un momento con pocas distracciones. Coloca la pantalla de forma que veas bien tanto la tarea como las opciones de respuesta.

En el teléfono, presta especial atención a los detalles pequeños. Si un dibujo no se ve claro, no te apresures a elegir solo por su silueta.

Primero elige, después confirma

Antes de continuar, comprueba que has elegido la opción que querías. Un toque accidental no debería decidir por ti.

Intenta formular brevemente la regla. Así podrás distinguir una elección razonada de una primera impresión.

El tiempo aporta contexto

Al terminar puedes ver cuánto has tardado. Un tiempo mayor o menor no explica por sí solo el resultado: algunas personas observan más el dibujo y otras se distraen.

El tiempo no debería convertirse automáticamente en puntos adicionales. Las reglas deben definirse de antemano y aplicarse igual a todos los intentos de una misma versión.

Repetir el test no es lo mismo que hacerlo por primera vez

Si ya has visto una tarea, la familiaridad hace parte del trabajo. Tenlo en cuenta al comparar tus resultados.

Volver a las tareas puede ser interesante, pero una puntuación más alta al repetirlas no demuestra un cambio en la inteligencia general.

Haz el test con atención y a un ritmo cómodo. El tiempo complementa el resultado, no lo sustituye.

Volver al blogIQ Lens / Redacción